Estábamos en la cocina, angosta y larga, típicas de departamentos modernos .
Entraste y cerraste la puerta mientras yo preparaba un té. Me miraste y preguntaste que pasaba, no tuve mas remedio que decírtelo, alguien me esperaba en casa.
Te fuiste y juntaste la puerta con un leve golpe, me quede bebiendo el té pensando que pasaría ahora, derrepente abriste la puerta, pusiste tus manos en mi cara y me besaste, mientras me decías que por favor no volviera a hacer lo mismo que hace dos años, que esto era para siempre, y que no me volverías a perder y que a pesar que la podrías envarrar me dijiste ...que me amabas.
y que podía hacer contra eso.
Nada más que solo amarte.
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