Caminaba pateando piedras, no me fijaba si eran pequeñas medianas grandes o de colores extraños, para mí sólo eran piedras .
Máximo se sorprendió cuando camine frente a su casa y no lo vi parado en el jardín, bueno eso me lo dijo una semana después cuando me lo topé en la plaza del frente.
No recuerdo muy bien como fuerón los hechos, no estaba en mi mejor estado emocional, creía que caería en una depresión que me postraría en cama una semana pero no fue así .
Ese día recuerdo que el viento soplaba un poco más fuerte de lo común con un aroma a húmedad un par de gotas sentí caer sobre mis manos que las balanceaba de un lado a otro pero aun así no salía de mi trance .
-“Sólo era una vez” - pensaba –“Sólo una vez”.
Creo haber caminado unas 10 cuadras hasta llegar a la amasandería de Doña Rita, donde sentí un olor familiar, ¡el del pan recién sacado del horno! .
-“Qué te pasa muchacha “-me dijo la tía que me vio en la calle con la cabeza baja.
-“Pucha es que … por fin después de tanto rodeo Juan me lo dijo”- le conté .
-“Pero niña no te preocupes, de seguro mañana ya no te afectara “-. “Ahora vuelve a tu casa ,que tu mamá te espera de seguro”-
Ahí retrocedí 2 cuadras y llegué a mi casa. Mi mamá me miró con una cara de pena que me dio aún más nostalgia de la que tenía y me dijo :
-“Esas cosas suelen pasar, si Juan te lo dijo es porque te quiere, y de seguro quiere lo mejor para ti... ahora lávate la cara y las manos y vamos a comer , y acuérdate que para tu próximo cumpleaños te regalara otra.
Ahí suspire hondamente y pensé que ya no quedaba tanto para mi cumpleaños pero de lo que estaba segura era que esperaría ese día con ansias ...y eso me pasó por hacerle caso a Juan
-“!Préstamela una sola vez ,ya po! Sólo una ves!”-.
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