“Ophelia” es un poema que un dia, Millais pintó, para que el mundo conociera de la lección de amor contenida en su manos, llenas de palabras que no pronunció, en la tragedia más grande jamás escrita:
“En las aguas profundas que acunan las estrellas, blanca y cándida, Ophelia flota como un gran lirio, flota tan lentamente, recostada en sus velos…cuando tocan a muerte en el bosque lejano.
Hace ya miles de años que la pálida Ophelia pasa, fantasma blanco por el gran río negro; más de mil años ya que su suave locura murmura su tonada en el aire nocturno.
El viento, cual corola, sus senos acariciay despliega, acunado, su velamen azul; los sauces temblorosos lloran contra sus hombrosy por su frente en sueños, la espadaña se pliega.
Los rizados nenúfares suspiran a su lado, mientras ella despierta, en el dormido aliso, un nido del que surge un mínimo temblor…y un canto, en oros, cae del cielo misterioso.
¡Oh tristísima Ophelia, bella como la nieve, muerta cuando eras niña, llevada por el río! Y es que los fríos vientos que caen de Noruegate habían susurrado la adusta libertad.
Y es que un arcano soplo, al blandir tu melena, en tu mente traspuesta metió voces extrañas; y es que tu corazón escuchaba el lamentode la naturaleza-son de árboles y noches.
Y es que la voz del mar, como inmenso jadeo rompió tu corazón manso y tierno de niña; y es que un día de abril, un bello infante pálido, un loco misterioso, a tus pies se sentó.
Cielo, Amor, Libertad: ¡qué sueño, oh pobre loca! Te fundías en él como nieve en el fuego; tus visiones, enormes, ahogaban tu palabra. Y el terrible infinito espantó tu ojo azul.”
Hace ya miles de años que la pálida Ophelia pasa, fantasma blanco por el gran río negro; más de mil años ya que su suave locura murmura su tonada en el aire nocturno.
El viento, cual corola, sus senos acariciay despliega, acunado, su velamen azul; los sauces temblorosos lloran contra sus hombrosy por su frente en sueños, la espadaña se pliega.
Los rizados nenúfares suspiran a su lado, mientras ella despierta, en el dormido aliso, un nido del que surge un mínimo temblor…y un canto, en oros, cae del cielo misterioso.
¡Oh tristísima Ophelia, bella como la nieve, muerta cuando eras niña, llevada por el río! Y es que los fríos vientos que caen de Noruegate habían susurrado la adusta libertad.
Y es que un arcano soplo, al blandir tu melena, en tu mente traspuesta metió voces extrañas; y es que tu corazón escuchaba el lamentode la naturaleza-son de árboles y noches.
Y es que la voz del mar, como inmenso jadeo rompió tu corazón manso y tierno de niña; y es que un día de abril, un bello infante pálido, un loco misterioso, a tus pies se sentó.
Cielo, Amor, Libertad: ¡qué sueño, oh pobre loca! Te fundías en él como nieve en el fuego; tus visiones, enormes, ahogaban tu palabra. Y el terrible infinito espantó tu ojo azul.”